Julio César Imperio Romano

Roma, a pesar de ser una ciudad, empezó a acumular dominios, poderes y territorios gracias a todas las campañas de Julio César que desafiaban toda lógica en aquella época, pero cuyas estrategias servirían para las generaciones futuras. Parecía ser que Julio César no tenía reparo en desafiar a las autoridades del senado para conseguir sus propósitos, y así lo hizo hasta llegar a ser Cónsul y buscar pretextos para invadir territorios y conquistar naciones enteras, hasta lograr que el poderío de Roma se extienda para convertirse en el Imperio que es ahora.

Emperador Romano Julio César
Imagen: Emperador Romano Julio César

Para bien o para mal, la muerte de Julio César es el inicio de lo que sería el Imperio Romano que mantuvo su poder durante casi 500 años en occidente. Tras la caída del César, los conspiradores se sienten glorificados por su acción y dan aviso a los ciudadanos acerca del hecho de sangre perpetrado por ellos, pero es tomado con estoicismo. El deceso no traía mayor poder ni les aumentaba su libertad. Las autoridades, por otro lado, estaban dispuestos a eliminar a César de su trono.

Aun así, se realiza un pomposo funeral y el testamento, entregado por Calpurnia, tercera esposa de Julio César, a Marco Antonio, se lee en un evento público, donde renovaba el sentimiento de simpatía que el pueblo sentía por él. Sus propiedades fueron divididas entre los hijos de su hermana, pues el no tuvo hijos propios, o al menos no hijos legítimos. Además, algunos de los conspiradores fueron nombrados como administradores y guardianes de su propiedad. Incluso Bruto fue su segundo heredero. Poseía unos hermosos jardines cerca del Río Tiber, que fueron legados a los ciudadanos de Roma, junto a una gran suma de dinero que fue suficiente para darle a cada hombre un monto considerable.

A partir de esto, la República de Roma empieza su vertiginoso final, con la entrada de César Augusto a Roma y su ascenso como Emperador, el inicio de una nueva época da fin a la era republicana. Pero todo esto tiene un conjunto de causas que lograron esta transición.

Craso y Pompeyo

Marco Licinio Craso y Cneo Pompeyo Magno, fueron dos cónsules de la república de Roma durante el año 70 a. C. y ambos fueron los responsables de la abolición de la ley de Sila que lo nombraba dictador gracias a su constitución aristocrática. Julio César por su parte, en aquella época estaba dispuesto a ser cónsul de la República para avanzar en su carrera política del Estado de Roma. Y la forma de ser elegido era la de lograr que la opinión general esté a su favor. En ese momento, existía una gran rivalidad entre Pompeyo y Craso, cada uno tratando de obtener mayor poder que el otro. Pompeyo tenía gran renombre militar y Craso, por su parte, tenía gran poder económico. César tenía influencia sobre ambos y se decidió a reconciliarlos para su propio beneficio.

Se presentó ante ambos, por separado, para decirle a cada uno que su lucha contra el otro era un desperdicio de poder que podía ser usado para combatir enemigos comunes. Con este propósito, los logra aliar para promover un interés común en una triple alianza que elevaría el poder de los tres de forma equitativa, y César mantuvo esta alianza por tanto como pudo usar a sus dos asociados para conseguir su objetivo de ser Cónsul y dominar con un triunvirato secreto hasta alcanzar el poder máximo y luego abandonarlos.

El Triunvirato

Entonces los tres empezaron con esta alianza oculta, que no tardó en ser descubierta gracias a una nueva Ley Agraria que Julio César propuso y fue negada por el Senado. Los tres tuvieron que usar sus influencias y quedar al descubierto para que esto se pueda llevar a cabo.

Su poder fue creciendo, pero no todo fue favorable para el César, ya que Craso le fue designada la provincia de Asia Menor y muere en el campo de batalla. Julio César emprende su campaña en la Galia y Pompeyo se queda en Roma solo para ser convencido de acabar con el César. Pero este al darse cuenta, decide quedarse hasta conquistar las Galias sin el permiso del Senado y termina por vencer al propio Pompeyo que se había puesto en su contra, en la batalla de Farsalia, y de esta forma eliminando a todos sus enemigos políticos importantes. El camino hacia la dictadura estaba abierto por completo.

Fin de la República de Roma

Julio César es nombrado Dictador, en el sentido político de la palabra y decide convertir el Senado en una asamblea que serviría como consejo para este, mermando su poder de decisión. Esto termina por enfurecer a algunos miembros del Senado que conspiran contra el César y lo asesinan, poniendo fin a la vida republicana de Roma, debido a la gran confusión política que dejaba sin un líder claro a este Estado. Así que Marco Antonio decide llamar a, Cayo Julio César, sobrino y principal heredero del César para formar un segundo triunvirato junto a Marco Emilio Lépido. Este tendría el dominio de gran parte de las provincias romanas, y sus ansias de poder lo llevarían a reelegirse todos los años como autócrata. Tras el suicido de Marco Antonio, y el exilio de Lépido, es César Augusto quien se erigiría como primer Emperador de Roma.

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