Julio César

Antes de existir el Imperio Romano, el crecimiento de esta gran nación de naciones fue concebida como la República Romana, un período en el tiempo más que un territorio, ya que las diferentes conquistas y derrotas que se lograron, fueron cambiando la extensión de sus dominios a través del tiempo. La mencionada república tuvo una duración aproximada de 450 años que inició luego de haber atravesado la Monarquía Romana, la primera forma en qué se constituía la antigua Roma y que termina luego del derrocamiento de Lucio Tarquinio El Soberbio, quien fuera su Rey.

Julio César
Imagen: Julio César

La República Romana, a diferencia de la monarquía, estaba comandada por dos cónsules elegidos bajo un período anual y que les permitía vetarse el uno al otro en caso de ser necesario. Además, estos debían rendir cuentas y responsabilidades a un senado compuesto, en un principio, por 300 patricios o descendientes de los primeros padres de Roma, pero que luego dio acceso también a los plebeyos.

Tarquinio El Soberbio, tiranizó a Roma en sus primeras etapas como república, utilizando métodos violentos para controlar a la plebe. Es así que el pueblo se rebela contra él y se crea un Senado que logra abolir esta monarquía para dar paso a la República de Roma en el año 509 a.C. en la cual se crean los cargos de cónsules para dos de los senadores con poderes parecidos a los del Rey pero, a medida que se fueron agregando magistraturas al gobierno, también se fueron dividiendo los alcances de las potestades judiciales.

Durante esta etapa de la naciente República, se logra la conquista de Italia peninsular a través de las famosas legiones romanas que estaban compuestas por miembros del pueblo que eran reclutados por el ejército durante los tiempos de guerra, que progresivamente iban creciendo en número y en divisiones debido a las constantes victorias romanas sobre otros territorios. Lo cual no fue bien visto por las naciones de los Samnitas que se opusieron al progresivo aumento del poder de Roma y que devinieron en tres guerras que respectivamente se libraron con los Lacios, los etruscos y los galos, con el conveniente triunfo de los romanos.

A medida que pasaban los años y los siglos, la República de Roma seguía consiguiendo conquistas a lo largo de los territorios, con la ocupación de Hispania e Italia, incluso llegando a convertir una parte de la actual África en una provincia de Roma, de donde tomaría su nombre el mencionado continente. Sin embargo, esto también generó el descontento de aquellos pueblos conquistados que en gran parte fueron esclavizados o exterminados, quienes entre el año 74 al 73 a.C. organizaron una rebelión liderados por Espartaco.

Esto empezaría a desestabilizar las estructuras de la nación Estado, con la gesta de guerras civiles que irían poco a poco acabando con el sistema político, con gobernantes como Mario y Sila, quienes obtuvieron triunfos para Roma, como las reformas militares de Mario y la victoria sobre Mitrídates que supuso la reconquista de Grecia y Asia. Pero, finalmente, quienes empezaron con la terminación de la República fue el triunvirato compuesto por Pompeyo, Craso y Julio César.

Biografía de Julio César Resumida

Julio César, nacido como Cayo Julio César, o como su pronunciación en latín: Gaius Iulius Caesar nació en el año 100 a. C. y fue un político de los más influyentes durante el fin de la República de Roma y el inicio del Imperio Romano. Desde muy joven empezó a involucrarse en la política y a acercarse al partido popular, gracias a su relación con Mario, quien fuera su tío y quien lo posicionara en cargos como cuestor, gran pontífice, e incluso, propetor de la parte Ulterior de Hispania.

Cuando regresó a Roma, logra reconciliar a dos grandes rivales, Craso y Pompeyo. Líderes con grandes triunfos militares y políticos. Esta alianza le significa a Julio César la organización de un triunvirato a través de un acuerdo privado que comprendía la alianza económica con Craso y una alianza familiar con Pompeyo al casarse con su hija, Julia. Esto lo realizó para oponerse a aquellos miembros del senado que estaban dominando y limitando el poder de aquellos miembros más cercanos a lo popular.

El triunvirato llega a un acuerdo, llamado el Convenio de Luca que les otorgaba más poder pero en medio de una inestabilidad política que acabaría con el triunvirato tras la muerte de Craso y la rivalidad entre Pompeyo y Julio César que aumentó cuando murió el único nexo familiar que los unía, su hija Julia y esposa de Pompeyo. Sin embargo, al exiliar a Pompeyo, el poder obtenido por César le significó mayor dominio a él solo, permitiendo la conquista de las Galias desde el frente de Germania y Britania, con lo cual se hizo de un gran territorio.

Mientras crecía la fama y el poder de Julio César en Roma y el resto del mundo, logra conquistar también Italia, invadir Hispania y llegar a Egipto, buscando a Pompeyo que muere antes de su llegada, para empoderar a Cleopatra frente a una disputa entre los faraones y la familia más poderosa de Oriente que decantaría en la Guerra Alejandrina del año 47 a. C.

A continuación, en ese mismo año vence en la Batalla de Zela, obteniendo el poder en el Reino del Bósforo. Pero algunos pompeyistas, se refugian en África para reagruparse y reorganizarse, y corren la misma suerte al ser derrotados junto con los hijos de Pompeyo, al poco tiempo, en Hispania durante la Batalla de Munda en el año 45 a. C. y para mantener la calma entre quienes desaprobaban sus actos o debieron sumirse al nuevo régimen, repartió regalos y compensaciones pequeñas de terreno para celebrar su victoria en Roma.

A través de su campaña durante la época terminal de la República de Roma, Julio César acumuló muchos títulos que le valieron el reconocimiento sus aliados y el temor de sus enemigos, que sirvieron para ser catalogado como un dictador por unos y como un emperador por otros. En cualquier caso, es imposible no notar el gran poder que pudo acumular para incluso llegar a disminuir el número de miembros del Senado hasta ser nada más que un consejo para su propio beneficio.

Primeros Años de Julio César

En su infancia, César nace en el seno de una familia aristocrática pero sin demasiada fortuna. Su madre, una plebeya, lo crio junto con sus dos hermanas. Sin embargo, su personalidad vivaz y sus costumbres refinadas llamaban la atención junto a su buena presencia, lo cual le dio el reconocimiento, por parte de quienes estudiaban su comportamiento, como un buen prospecto para adquirir poder y renombre. Una de estas personas era Sila, quien desde los primeros años de la infancia de César le mostrara hostilidad, quizás como una manifestación de su resentimiento o envidia, viéndolo como un enemigo en potencia.

A pesar de su vibrante alegría y su gusto por los placeres vanos, Julio César nunca descuidó sus estudios, siendo sus principales pasiones la historia griega, la filosofía y la retórica, haciendo notar su ambición de convertirse en un orador. Esta misión le vino en mente al visitar El Foro Romano, donde se daban discusiones políticas, argumentos y arengas históricas que allí ocurrían para ser escuchadas por los asistentes. Apolonio sería su mentor y maestro en el arte de la escritura y la retórica. El problema fue que Sila le ordenó a Julio César separarse a su esposa Cornelia, y abandonar el partido de Mario, a lo cual se negó rotundamente y debió huir de Roma en medio de la noche, enfermo y disfrazado.

En primer lugar, se dirigió hacia el noroeste de Roma, donde fue expuesto a diferentes peligros por aquellos que lo conocían y sabían sobre el disgusto del dictador Sila, que puso un precio a su cabeza. Entre sus cambios de domicilio para despistar a sus persecutores, es descubierto por un centurión pero sobornado por César a cambio de su libertad. A continuación llega al Asia Menor donde se une a la corte de Nicomedes y se pone a su servicio, descartando momentáneamente sus planes de regresar a Roma.

Entre estas andanzas y aventuras del César en el exilio, fue capturado por un bote proveniente de Cilicia, que pedían una gran suma de dinero por su rescate, a lo cual Julio César respondió con aires de grandeza y furia indomable. Aseguró que podía pagar una cifra mayor pero que si en algún momento, los hacía cautivos, iba a crucificar a cada uno de ellos. Una vez pagada la suma y liberado, consiguió una pequeña flota en Mileto, territorio de la actual Turquía, y dio caza a sus captores llevando a cabo su venganza con éxito.

Otro de sus destinos fue Rodas, el sitio de origen de su maestro Apolonio. Allí continuó sus estudios sobre retórica, ya con el fin de regresar al Foro Romano, gracias a la experiencia adquirida y los mensajes de sus amigos para su pronto y seguro regreso.

Con la disminución del poder de Sila, y su eventual muerte, el partido de Mario empezó a recobrar su poderío y, a través de un manejo prudente de la política, logran el retorno de Julio César. Este no fue nada cauto para regresar, uniéndose públicamente al partido popular y enjuició a uno de los partidarios de Sila, llamado Dolabela, mediante un juicio público en El Foro, cuyo revuelo causó el apoyo al César por su valor y audacia en su regreso. Gracias a este éxito político, su popularidad y reconocimiento frente al pueblo siguió creciendo y dándole más poder.

Poco a poco, Julio César empezó a ser tomado en cuenta por la oficina pública, y ofrecía espectáculos ostentosos para divertir a la gente y así ganar su aprecio. Aunque este comportamiento le significó agotar sus recursos y ganar una deuda muy importante pero este gasto parecía ser una inversión en términos del aumento de sus simpatizantes. El pueblo lo consideraba su campeón.

Julio César Emperador

En este punto, entra la etapa que fue tratada anteriormente, donde Julio César adquiere el poder como cónsul de Roma. Elegido primero como cuestor a cargo de enjuiciar a quienes cometían traición ante la república, asentado en Hispania Ulterior para cumplir sus deberes. Allí conoce a Lucio Cornelio Balbo, quien se convirtiera posteriormente en su consejero.

Pero, al retornar a Roma, consigue el cargo como Edil Curul a cargo de la función sanitaria de la localidad, organización de celebraciones, regulación de pesos y medidas, y la resolución de pequeñas disputas comerciales, que aunque parecía un cargo menor, era en realidad el primer escalón dentro de la carrera política, llamada en ese entonces, cursus honorum.

Como edil, realizó arreglos para entretener al pueblo a escalas impresionantes, mejoró edificios, construyó pórticos y plazas alrededor de los lugares donde exhibía a sus gladiadores, como estrategia para demostrar su proyección militar. Lastimosamente, estas muestras le significaron el aumento de sus deudas y abogó al senado para que Egipto, una tierra rica y fértil, le sea asignado como provincia. Ellos negaron su petición y como represalia, cambió algunas estatuas y trofeos por los de Mario, que habían sido quitados por Sila tras su muerte. Esto ánimo al pueblo a apoyarlo y enfureció al Senado que terminó por ser acallado por el público que aclamaba al César.

Tuvo mucho éxito como Edil frente a los habitantes de Roma, pero su ascenso al poder se veía constantemente amenazado por su gran derroche y profundas deudas. Para entrar en la candidatura para Sumo Pontífice, que le confería el cargo de la custodia y construcción de puentes en la ciudad, cuidado de los templos y la regulación y control de las ceremonias religiosas, hechos que debían ser subsidiados usando el dinero municipal y fondos personales. El día de la elección, le dijo a su madre que él volvería a casa como Pontífice o nunca podría volver vivo, esa sería su ruina. Finalmente, ganó las elecciones por voto popular.

Su influencia y poder habían crecido tanto que, para saldar sus deudas, decidió que le sea asignada Hispania como su provincia. Algunos miembros del Senado lo apoyaban pero bajo condiciones de seguridad. Es así que, Julio César se pone en contacto con Craso para que lo avale a cambio de que César utilice su influencia política al obtener su petición.

La administración de Hispania le fue concedida y su cargo fue ejercido con mucho éxito. Regreso a Roma con victorias militares, dinero para pagar todas sus deudas y la ambición de conseguir una nueva campaña electoral. Esta vez, aspirando a ser Cónsul de Roma, el cargo más alto en el Estado. La estrategia de César fue la de organizar una alianza entre él, Craso y Pompeyo. Estos dos últimos eran grandes rivales que utilizaban su poder el uno en contra del otro, y el argumento de César fue que estaban agotando sus recursos en una lucha infructuosa y les propuso la unión hacia un interés común. Un triunvirato que logre el ascenso al poder de todos por igual, aunque el propósito de Julio César en realidad era utilizar las influencias de estos dos, hasta lograr su objetivo, y luego abandonarlos.

Al concluir su elaborado plan, estaba listo para ser elegido cónsul y gobernar en secreto con el primer triunvirato armado. Es elegido, junto a Bíbulo, quien era un opositor de Julio César y que fue escogido por el Senado para tratar de frenar los designios del mismo. Un intento débil ya que César trataba con descuido a su compañero en el consulado, desalentándolo hasta que decidió abandonar toda autoridad y retirarse a su hogar, dejando el camino libre para el proceder del César.

En aquella época, los años no eran designados por números, sino por los nombres de los cónsules al mando, siendo lo propio llamar a ese año como “El Año de César y Bíbulo”, sin embargo, en el habla coloquial se lo llamaba “El Año de Julio y César” para notar la insignificancia de Bíbulo durante ese período.

El poder que había adquirido el César estaba mucho más allá de la comprensión de muchos. Sus múltiples victorias y sus conquistas lo colmaron de riquezas, territorio y control sobre el naciente Imperio Romano, que aunque aún no se había constituido, ya estaba en gestas de lograrse. César se vuelve un dictador y ahora su palabra es la ley. Todas sus hazañas y aventuras serán explicadas en otros apartados de este sitio, pero es importante notar que la fuerza con que destrozó a sus enemigos y la manera en que explotó los territorios, fue un mal precedente para sus enemigos que lo envidiaban o bien le temían.

Uno de sus más grandes enemigos era Cato, quien lo consideraba un usurpador, y por otro lado, se encontraban los dos hijos de Pompeyo que se organizaban en Hispania. A esto se suman las quejas de los soldados que regresaban de la guerra sin obtener sus recompensas, tal y como se les había prometido. Es así que la décima legión, su favorita, se amotina contra él pero es calmada con su espléndida oratoria.

Luego se dirige a África para empezar su campaña de conquista y allí se encuentra con Catón, quien se había refugiado en Útica luego de ser vencido en batalla. La resistencia de Catón no dura mucho ante su aparente suicidio y Julio César regresa a Roma para empezar su campaña militar en Hispania, donde la resistencia estaba liderada por los hijos de Pompeyo, su principal rival durante la guerra civil. Y todos estos triunfos y victorias le significaron muchas condecoraciones que llevaron incluso a cambiar el nombre en el que había nacido por su nombre “Julio”.

La Muerte de Julio César

Los celos no se hicieron esperar y su República empezó a parecer más una monarquía ante los ojos de sus detractores. Y al parecer, Julio César ambicionaba obtener los poderes de un Rey, y este es un término que los romanos aborrecen. En un momento, su misma estatua fue coronada con ramas de laurel, en la calle la gente lo llamaba Rex, pero el respondía que su nombre era César.

Mientras todo esto ocurría, sus enemigos ya estaban planeando su asesinato. Casio, otro de sus rivales y de una personalidad impetuosa y temperamental, estaba también deseando el poder para sí mismo, y uno de sus aliados también lo acompañó en este menester, su nombre era Marco Junio Bruto, pretor de la ciudad y también un hombre de coraje y firmeza.

Por un lado Casio buscaba la eliminación de Julio César, sin embargo, Bruto era más bien cercano a él. Siendo el César quien lo consideraba como un amigo. Ambos tenían idas diferentes sobre cómo proceder, ya que Bruto quería estar ausente el día 15 de Marzo, pero Casio quería que esté allí, así que Bruto aceptó la oferta y fue pero según sus palabras, quería morir para defender la libertad de su país. Casio lo convence de lo contrario y que el sacrificio debía ser el del César por la libertad de la patria y la solución de la crisis.

El plan fue divulgado en el nombre de la libertad, entre quienes favorecían la conspiración. La cámara del Senado sería el escenario adecuado, y el día de Idus de Marzo, sería la fecha perfecta, pues sería el día en que Julio César sería coronado como Rey.

Julio César recibió muchas advertencias por su comportamiento y proceder. Inclusive, según las creencias de la época, hubo varias señales que predijeron su muerte, como la de una inscripción en griego encontrada en una excavación en Capua, Italia; o los caballos que se negaban a comer y caminaban con melancolía ante la presencia del César ante la llegada de su deceso; también los adivinos le advirtieron sobre el peligro de los Idus de Marzo, fecha que marcaba el inicio de los buenos augurios; el día señalado como el 15 de marzo una señal se mostró a través de una bandada de aves que pasaron volando y destrozaron un tocado de laurel, que podía simbolizar la corona de laurel que César usaba en grandes ocasiones.

Hasta el propio Julio César sentía aprensión la noche anterior al Idus de Marzo, sus sueños tenían interpretaciones preocupantes. Calpurnia, su tercera esposa, lo trato de convencer para que no vaya al Senado ese día. Los conspiradores lo tenían todo planeado y pensaban seguro su ataque. Pero otro personaje estaba por entrar en escena, Artemidoro. Quien advirtiera a César sobre los hechos subsecuentes, le escribe una nota y César no la puede leer hasta haber entrado ya al Senado.

Todo estaba planeado, los conspiradores incluso habían logrado la ausencia de uno de los aliados del César, Marco Antonio. Quien se creía, podía defenderlo en el momento de la ejecución. Luego, todo sería un engaño. Una falsa petición por parte de uno de los miembros, seguido por otros que apoyaban la moción, de esta manera Julio César se vería rodeado y presionado. La petición era el perdón del hermano de uno de los conspiradores, a lo cual se negó. Al verse cercado, César entra en pánico y trata de repelerlos sin éxito, entrando en un forcejeo y se defiende con lo que tiene a mano, y viendo a su amigo Bruto también entre los atacantes. Tropieza aparatosamente, y muere ante la estatua de Pompeyo como si fuera una ofrenda.

En los siguientes apartados se podrá aprender más sobre la historia de Julio César, sus batallas, triunfos y desventuras. Más detalles sobre la conspiración en su contra y las secuelas de su muerte en Roma, tanto económica, política y culturalmente.

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